EL AUMENTO DE DENUNCIAS VISIBILIZA LA LGTBFOBIA.

 

Aunque parece que es cosa pasada e incluso marginal, las agresiones a personas homosexuales y transexuales están aumentando, o mejor dicho, se están denunciando y apareciendo más en los medios y en la agenda social.

 

Este repunte obedece a la suma de dos factores, uno negativo y el otro no. El primero es la pérdida de miedo de los hombres y mujeres lgtbi a mostrar publicamente su afectividad, la segunda, a un fracaso en la concienciación de la población dirigida a cotidianizar la diferencia.

 

En este segundo factor se pueden descomponer las responsabilidades que han llevado a esta dejadez. Por un lado la acomodación del colectivo lgtbi (con honrosas excepciones) y la dejadez de éste a querer ver que con la conquista de la igualdad en materia de matrimonio no se lograba cambiar la mirada de la sociedad hacia la comunidad lgtbi, ni erradicar de ésta la repulsión o la falta de respeto que antecede a las agresiones.

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La tolerancia vivida como un perdonavidas o un acto de concesión hacia el diferente ha sido una gelatina que ha maquillado la piel de un cuerpo cuyos tuétanos todavía rezuman unas muy altas dosis de nacionalcatolicismo y de machismo insufrible.

 

La administración ha dejado de lado la lucha por los valores de respeto y diversidad en el ámbito de la escuela, de los medios y de la vida cotidiana. Las continuas interferencias de los sectores más reaccionarios junto con una administración del Estado roñosa con los recursos para estas cuestiones, han dado paso al escaso tratamiento de la diversidad en el espacio escolar, al tratamiento residual de los problemas lgtbi en los medios y al abandono en la calle a un colectivo frágil.

 

La crisis y sus derivadas de insolidaridad y miedo también han sumado para que la “caza al maricón, a la bollera o al “travelo” se convierta en un hecho de reafirmación de sectores ultras, violentos y xenófobos en una práctica criminal de “limpieza de la calle”.

 

Hay que denunciar las agresiones, hay que denunciar el comentario insultante y hay que denunciar el ninguneo con el que se machaca a la comunidad lgtbi. La persecución punitiva y policial, son necesarias pero no suficientes. La clave vuelve a estar en el medio y largo plazo, en un programa amplio de reforzamiento y de apuesta por valores democráticos en los que la diversidad afectiva y sexual y la diferencia sean metabolizados por la totalidad de la sociedad.

 

Combatir las agresiónes es actuar en las consecuencias del problema. Educar en valores de diversidad y libertad es atacar las causas. Combinar simultáneamente estas dos acciones es tomarse en serio la lucha para erradicar de una vez por todas la lgtbfobia. ¿A qué esperamos?

Alejandro Mora, portavoz LGTBH de Respeta.

Equipo Respeta LGTBH 2016.

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